Iveth Vega

Antología poética
El trashumante
Atardece lento sobre el oriente.
El trashumante dice: yo soy el camino.
Se desplaza, pero no llega;
el tiempo se mueve debajo de él.
Se cubre la frente con una mano
y observa los aviones que rayan el cielo de octubre.
El trashumante abre sus enormes manos cartográficas
para desenfocar con su humo el espacio
y concentrar todo en un momento sin indicaciones ni fronteras.
Tus manos deben ser piadosas. Mis manos deben ser tiernas.
Transmisión
Mi madre arrastró mis pasos a la desesperación de una mesa con cartas.
Unas manos regordetas y manchadas
lanzaban una y otra predicción:
«No hay remedio» «No hay salida».
Mi madre colocó una vela sobre un azulejo
buscando culpables:
No hubo respuesta.
Mi madre me arrastró por piedras y ríos,
me hizo conocer el miedo y la muerte;
la náusea y el odio.
A veces despierto poblada de sus mismos fantasmas.
8 de noviembre
Trazas con tus dedos las curvas del mundo.
Abarcas con tus ojos las profundidades más oscuras.
¿Quién mira hacia el cielo para buscar un pozo?
Si cierras los ojos, todo se vuelve apacible y silencioso.
Pleno y ambiguo.
Avanzas en mi pecho como el agua.
(En: Amatista, 2021).
Mantícora
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
John Donne
Escuchen mi voz, cobardes humanos.
Les contaré de dónde vengo y mis motivaciones.
Vas a caer, vas a caer.
Yo soy el que rodea la Tierra para comprobar que todo marche bien.
Yo soy el alba.
Yo soy el que hace temblar el suelo, el que desprendió las cataratas de sus ojos
para que pudieran ver.
Vas a caer, vas a caer.
Yo me entregué a esta dimensión. No me acostumbré nunca a la oscuridad. Soy
el amanecer que cae.
No crean en los embusteros, yo soy la libertad deleitosa.
Yo los conozco, conozco a la perfección los resortes del hambre, conozco el frío
de la muerte.
Yo soy el fuego transformador.
Vas a caer, vas a caer.
Yo soy la caída universal y ustedes caen conmigo.
(En: El lenguaje de las burbujas, 2022).
A
Aquí todo es frustración y su resonancia.
El océano oscuro y tempestuoso llena de algas y arena mi garganta.
La voz quiere nombrar, quiere crear, quiere invocar, pero las burbujas ahogan los
intentos.
Los brazos quieren volar, nunca nadar. Volar, para eso nacieron.
Los brazos quieren salvar a este cuerpo que está abandonado junto a las naves.
El tiempo transcurre con su marcha orquestal, con sus giros de muerte.
Imagen
Solo soy una mujer que duerme, aunque hable dormida.
Aunque las hormigas se me escapen de la boca cada noche y emprendan su
camino sin retorno.
¿Qué es lo que busco entre las piedras?
Volveré a vomitar las palabras reprimidas en los sueños.
Solo en los sueños exclamamos sin culpa las palabras que nos definen y los
deseos que nos pueblan.
Solo en los sueños la muerte y el tiempo pierden su imperio.
Sueño que soy una hormiga roja
Los fenómenos nos tocan los pies, con relojes, con espejos, con mordiscos.
Caemos bruscamente en el Cañón de Bryce para iniciar la procesión de las
hormigas.
Vamos enceguecidas por tanta luz, llevamos sobre nuestras cabezas las semillas
de la civilización, por un camino que no acaba nunca.
El humo y el cielo; el pasado y el presente se confunden en el sopor del cénit.
Nos quedan doce segundos antes de que alguien nos despierte con la vulgaridad
de una botella destapada con violencia.
(En: El lenguaje de las burbujas, 2022).
28
Tegucigalpa alcanzó el primer lugar
como la ciudad más contaminada del mundo.
RADIO AMÉRICA, 6 de mayo de 2024
Soñé que volvía a mi ciudad y mi ciudad era un enorme desierto.
Un desierto que contenía todos los desiertos del mundo.
Sobrevivían en él todas las edificaciones de los desiertos; la esfinge del terror y
el polvo.
Soñé que volvía a mi ciudad y todo era silencio.
Su espina dorsal de bosques ardía y todos nos quedábamos inmóviles, como
hipnotizados por el desastre.
Soñé que volvía a mi ciudad y mi ciudad ya no existía.
43
Bailo con el fantasma de mi padre.
Había leído: El fotógrafo ha muerto, pero nadie escribió: su obra le sobrevive.
Capas densas de agua, luces de colores, luces adecuadas, rueda irreparable en
las manos de la niña que fui, suelo irrepetible, vacuidad y transparencia.
Bailo con el fantasma de mi padre, rodeada por los rostros de su obra.
(En: Álbum de fotografías, 2026).
Iveth Vega (Santa Bárbara, Honduras, 1991). Escritora. Licenciada en Letras con orientación en Literatura (UNAH).
Ha publicado los libros: Elementos sucesivos (2021), Amatista (2021, reeditado en 2025), El lenguaje de las burbujas (2022) y Álbum de fotografías, (2026).
Ha sido publicada en más de veinte antologías y revistas literarias nacionales e
internacionales.
Ha sido galardonada en seis certámenes nacionales, entre ellos, el Premio Nacional de Poesía Los Confines (2021), considerado el mayor galardón de poesía en Honduras.

