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Selección de El romance del telefonista de Aziz Córdova

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    poesiaon
  • hace 3 días
  • 5 min de lectura

Por Santiago Astrobbi Echavarri


Con un lenguaje llano pero preciso, Aziz Córdova (Agua Prieta, Sonora, 1995) logra lo que muchos intentan: hacer poesía desde la realidad cotidiana. El cólcenter, la cocina del restorán, hasta el propio depa se convierten en espacios de experimentación: el ser sintiente en sus múltiples facetas, el vaivén de las chambas de juventud, la inestabilidad como patrón, el anhelo persistente de un rato de paz, un rato de compu, una porción de pizza calientita.


Lying flat movement

 

No hay tiempo para nada y he decidido sentarme

sentarme aquí culiplano enrojecido

aquí retebofo y avestruzo

esta es mi rebeldía

una huevonera desvergonzada y militante

una pereza monstruosa que obstruye las arterias de la ciudad

 

puedo morirme aquí sentado y no pasará nada

llorará 1 momento por mí la gente que me quiere

tal vez la gente que me quiso

y no terminarán de secarse las mejillas cuando sus empresas les obligarán a trabajar de nuevo

 

mi amada no resistirá,

a pesar del puchero más apretado,

bañará su teclado de tibio llanto,

causará un cortocircuito con su tristeza

y esa, sorry babe, no la cubre el seguro

 

entonces la convocarán a recursos humanos

e intentarán consolarla de la manera más óptima posible

le dirán te entiendo

y hasta parecerá haber compasión en esos ojos extraviados entre estadísticas de rendimiento

le dirán te entiendo

y sin hacer ruido alguno una mano robótica descenderá desde la difuminada cumbre hasta su cabeza

le dirán te entiendo

e inyectarán sus ojos con miel sintética derivada del petróleo

le dirán te entiendo, pero ¿sabes?

debemos dar el extra

no dejarnos caer en sentimientos negativos

menos aún dejar las métricas caer

¿ves esa estrella allá en la cima?

son las acciones del corporativo

¿miras esa estrella aquí en tu uniforme?

todavía nos debes lo de la camisa y el bordado

 

después ella volverá a su trabajo con una inercia taciturna

la estrella de su pecho se apagará por la chillona

el floor manager le pedirá que sonría para no afectar el increíble ambiente laboral

y ella no responderá

pues se habrá perdido en los segundos estáticos que se prolongan al infinito

alguien en voz baja le contará al manager lo que pasó

entonces sabrá exactamente lo que debe hacerse

como un bono incentivo positivo por su luto

le enviará una pizza de un solo ingrediente

la más rápida y multiplicable

sin pan de ajo siquiera

sin salsa saucy xtra hot

 

mi amada llorará por dentro y fuera y cada poro mientras atiende a desconcertados clientes dispuestos a matar por su placer interrumpido

mi amada pedirá irse más temprano

y la dejarán irse,

pero descontarán cuatro horas de su paga más los bonos de lealtad absoluta unilateral

caerá la noche junto a mi alma hacia el infierno

todos se habrán ido

el nuevo intendente trapeará el rastro de lágrimas hasta llegar al escritorio de mi amada

y ahí estará

cuadrada y perfecta

la abominable caja de pizza

él la abrirá y estará intacta

sin tocar ni con el pétalo de un peperoni

toda la circunferencia del insulto

 

el nuevo intendente se llevará la caja a casa

y así fría la devorará frente al televisor.

 

Mi muerte no detendrá nada

no tendrá efecto alguno para nadie

ni siquiera dolor

no nos dejarán ni sufrir

ya no hay tiempo para otra cosa que no sea el éxito

y he decidido sentarme

hondo infernal insolente

esta es mi rebeldía

mi último bastión.

 

Generación de cristal

Un mar de inútiles muchachos

con sus sexos hipertrofiados y púrpuras

se resignan a temprana hora del lunes

 

han amanecido casi cristalinos

sin nombre o sustancia

adoloridos de un espíritu temeroso de soñar

adaptado a la escasez

 

Incontables muchachos

desquiciados por la soledad y las monas chinas

amargos como volver el rostro y reconocer al traidor en el espejo

cansados de recorrer un mundo diseñado en su contra

dejan caer el peso de la tierra sobre sus cuerpos

 

han muerto todos con un gozo sangriento

o se han recreado como estatuas

o han aprendido la fotosíntesis led

o han estudiado literatura y danza y plásticas y cine y sociología

o se han hecho streamers o vtuberso han desaparecido

 

entonces ya no queda sobre la faz de la tierra un solo dedo que hale el gatillo

pues cada soldado prefirió ser tik tokerlos marineros solo saben navegar en la red

los únicos agricultores son los del Stardew Vallley

el nuevo Openheimer hace speedrun de Mario 64 en vez de física teórica

nadie barre las oficinas

nadie va al starbucks en lugar de los jefes

nadie toma café tampoco

en cambio todos los tetrapak de vino se han agotado

el mundo se cae a gloriosos pedazos

tan gloriosos y grandes que resultan insostenibles para los bíceps ultraproteicos de los últimos gurús del fitness sobre la faz de la tierra

y cada cierto tiempo

los satélites descienden como nuevos arcángeles del ocio

para besar con sus flamígeras bocas

los esqueletos acoralados

del mar de inútiles muchachos

cuyo regalo a los pueblos

fue el mundo de vuelta

envuelto en la esponjosa lana de su, oh

esplendorosa, inutilidad.

 

Sueño INFONAVIT

 

Construiré una casa grande

de pisos azules y paredes blancas

con incontables habitaciones

donde cada santo y pobre diablo tendrá un altaren la mezcla de sus cimientos estarán mis huesos molidosy la pagaré con mi sangrea infinitos abonos de rojo koolaid

será un país

largo de sierras, dulce de ríos

un país tendido sobre el infierno como una cuerda floja

y al llegar a su entrada

en vez de preguntar por tus pecados

o comprobantes de ingresos

te preguntarán

¿qué necesitas?

En mis sueños la casa está siempre llena de voces

pajarillos verdes, bugambilias, azaleas

así que prometo:

lavar los trastes + a menudo

que habrá una estrella y una habitación para ti

que medrarás, recibirás pitanza

y a cambio no se pedirá absolutamente nadaporque mereces descansarmínimo a lo perro

desparramado, lengua de fuera

hocico chucatoso x las mielespatas apuntando al cielomereces habitar

mínimo el corazón de una nuez

libros amarillos

las risas de quienes llegaste a amar

mereces el calor que baja a chorros de las estrellas.

Mis abuelos y abuelas fueron barcos

construyeron casas amplias,

yo aprenderé a navegar con este esqueleto charanga

construiré una casamás, más grande aun

la llenaré hasta el tope de amor

y finalmente

a martillazos de carne y nervio tumbaré cada bisagra

para que nadie, ni yo, pueda nunca cerrar la puerta.


Aziz Córdova (Agua Prieta, Sonora. 1995): Egresado de la Licenciatura en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora, poeta, maestro de escritura creativa y editor en Retina de Gallo, una editorial independiente de poesía sonorense. Publicó su primer poemario Como siempre, llego tarde... en la misma Retina de Gallo en 2018. En 2024 su poemario, El romance del telefonista, fue publicado por el Fondo Editorial de la Universidad de Sonora. Ha publicado en distintos medios físicos y digitales como Digopalabratxt, Pez Banana, Timonel, Enchiridion, Luvina, Periódico de poesía de la UNAM, entre otros. En 2025 formó parte de la colección 'Speaking in tongues' publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León con su libro Salmos de la Sierra Madre. En 2024 fue reconocido con el Premio del Libro Sonorense, género poesía, con su libro Satori. En 2025 su poemario Satori fue publicado por Laberinto Editorial y el Instituto Sonorense de Cultura.



 
 
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