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Cella x Ananía

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poesiaon
hace 13 minutos
4 min de lectura

Víscera furiosa, lectura arbitraria de Susana Cella. Por Pablo Ananía


De entrada, se me propone ir como bestia desbocada y acepto el reto verso por verso. Atiéndase al método: lo sintético, lo que se distingue de una percepción analítica nocional, parcelada, abstracta, es el estado poético, entendiendo por el mismo esta experiencia particular, inefable, intraducible: me pongo en la piel de la poeta y trato de tomar contacto con lo que yo creo que son sus realidades, las cosas que la eyectan o la martirizan. El lenguaje, la existencia.

No es el sonido lo que importa, pero pesa. Tomada en sí, la música no me impondría ninguna realidad y a veces ni siquiera me sacaría del estado prosaico. Pero está en ella y pesa. Démosle sin embargo más trascendencia a la palabra como herramienta. Lector/a: lea (el acto de leer es casi religioso). Lea palabras para encontrar los subterráneos o las escaleras en el camino del saber que no se sabe. Una por una, verso por verso. Haga usted con su lectura la poesía que le propone Susana Cella en este libro 𝑠𝑢𝑏 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑎 de claves destempladas. Como si supiera pero no sabiendo lo que a ella le sucede con la escritura. Es a piacere. Aquí elijo yo. Comienzo convertido quizás en un intermediario. El poema


𝑝𝑟𝑜𝑝𝑎𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑙𝑖́𝑛𝑒𝑎 𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑎𝑦𝑜 𝑦 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑚𝑝𝑖𝑑𝑎.

𝑈𝑛 𝑣𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟𝑟𝑜́𝑛 𝑐𝑢𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑡𝑎́𝑠𝑡𝑟𝑜𝑓𝑒 𝑝𝑟𝑒𝑣𝑖𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑠𝑢𝑒𝑙𝑎 𝑒𝑙 𝑠𝑢𝑒𝑙𝑜

𝐶𝑜𝑛 𝑛𝑜𝑐𝑖𝑣𝑎 𝑦 𝑡𝑜𝑙𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟𝑓𝑖́𝑎.


Hay diferenciación de las facultades de la poeta en el libro. Se estrellan cielos, costas y tierras removidas. Hay tendencia a conceder predominio al vegetal vencido, al caminar fingido del cangrejo y a la infeliz estancia de lo humano. Son los suyos (y así hay que leer para comprender esa escritura) conocimientos fragmentados, rotulados en bloque, por momentos con una disposición perezosa a satisfacerse con los detalles de lo abstracto (la marca suave de una transparencia) y al mismo tiempo con la acumulación de sensaciones descriptas con lucidez y sin piedad mientras en el fondo del río


𝑙𝑎𝑠 𝑎𝑙𝑔𝑎𝑠 𝑒𝑟𝑖𝑛𝑖𝑎𝑠 𝑡𝑒𝑗𝑒𝑛 𝑐𝑢𝑒𝑟𝑝𝑜𝑠 𝑦 𝑐𝑎𝑟𝑎𝑠

𝑑𝑒 ℎ𝑖𝑙𝑎𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑦 𝑔𝑜𝑚𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑒𝑛𝑐𝑎𝑗𝑒𝑠

𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑙𝑖́𝑞𝑢𝑖𝑑𝑜 𝑎𝑐𝑒𝑖𝑡𝑜𝑠𝑜

𝑝𝑜𝑟 𝑒𝑙 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑎𝑑𝑎𝑛 

𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑏𝑒𝑧𝑎𝑠, 𝑒𝑙 𝑐𝑜𝑟𝑠𝑒𝑡 𝑦 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑙𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎 𝑦𝑎 𝑎𝑏𝑖𝑠𝑎𝑙


¿Tal vez tiene Cella mentalidad mística? ¡Pero claro que sí! Pero en parte. Con relámpagos, intuiciones, impresiones afectivas. Poeta que percibe lo absoluto de un dios naturaleza merced a imágenes sensibles y líneas de fuga, tragedia y parodia en el aire viciado


𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑚𝑏𝑟𝑜𝑠 𝑡𝑖𝑧𝑛𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟,

𝑙𝑒𝑡𝑟𝑖𝑛𝑎𝑠 𝑦 ℎ𝑎𝑟𝑎𝑝𝑜𝑠 𝑒𝑛𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎𝑑𝑜𝑠


No cesa en su búsqueda de las salvajes profundidades naturales, una fe oscura, una obsesión, puertas que se abren a la mente, masa poderosa de sonoridades que llegan al mundo desde mucho más allá de su ser inducida por vaya a saber qué mandato. Poeta que arriba a un arte peculiar donde las bases lingüísticas o físicas pueden ser falsas adrede, una excusa quizás que la lleva en algunas islas del poema a metrificar y, en otras, a dar curso a una incontenible vehemencia. Un metrónomo imaginario escinde arbitrariamente sus operaciones intelectuales sin caer en el racionalismo. Sueño y realidad, definitivamente no. Nada de humano, nada de sustancial existe mediante el sueño (o el pensamiento) de una parte y la realidad de otra. La poesía lo penetra todo: inyecta a la vez lírica, melancolía irritada, manifiesto exiliado en lo imperfecto, paraíso, infierno y excitación morbosa del alma. Un simbolismo impresionista trastorna la lectura y opera la fusión: como si la poeta hubiese alcanzado lo imposible: la soldadura autógena, a alta temperatura, de poéticas como las de Mallarmé, Benn y Lezama Lima, para afirmar la absoluta singularidad de la suya. Podría reproducir cien versos de este libro pero me basta con sólo uno para que se acepte su arte. 𝐿𝑎 𝑣𝑖́𝑠𝑐𝑒𝑟𝑎 𝑛𝑜 𝑒𝑛𝑡𝑖𝑒𝑛𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠. Víscera furiosa, se contrae y se expande en libro: excavación, descenso, memoria, enfermedad, percepción, política, tortura, y (como una tuberosa intensa, de flores blancas desafinadas) extrema violencia de la lengua que resuelve, por agrado o desagrado fisiológico, el sentido y la música. En cada frase, un mecanismo diferente. Se percibe cómo ensaya los sentidos, las ideas, las imágenes y los sonidos hasta alcanzar la acción poética: un trabajo profundo que dista de ser consciente o que resulta, más bien, producto de una conciencia informulada. Se trata de un estado mental de naturaleza preverbal: esa expectativa o disposición implícita que existe al margen de su articulación mediante el lenguaje, antes incluso de que una sola sonoridad haya resonado en su cabeza. Así de intuitiva es su poética, de índole visceral, donde todo se alía (cuerpo, pensamiento, sonido, vibraciones y fuerza psíquica) para dar forma a un santuario donde solo es posible entrar respetando el laberinto que ella propone: una experiencia suprasensible.



Pablo Ananía: Ensayista, poeta y periodista. Diez libros publicados. Entre ellos: "La poema" (2014), "Hemos construido este país desde el principio al fin equivocados" (1999), "Ciudad irreal" (1987), "Tipos, observaciones" (1981), "Otra yo" (2020, inédito, en La idea fija).

Susana Cella: (Buenos Aires) Autora de los libros de poemas Entrevero (Sigamos Enamoradas, 2008), Tirante (Paradiso, 2001), Río de la Plata (La Bohemia, 2001), Eclipse (Zorra Poesía, 2005), De Amor (dientes, paredes arrugadas) (Zorra Poesía, 2006) El fondo (Barnacle, 2017), La fuga del infinito mordido (Barnacle, 2021), Estaciones (Barnacle, 2023) y Este saber no sabiendo (Barnacle, 2026) ; las novelas El Inglés (Paradiso, 2000) y Presagio (Santiago Arcos, 2007), el ensayo El saber poético (Fac. de Filosofía y Letras UBA/ Nueva Generación, 2003), entre otros.

Publicó poemas y ensayos en revistas, capítulos de libros, antologías o ediciones en Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, México y Uruguay. Traduce literatura en lengua inglesa. Fue becaria de la Universidad de Buenos Aires (1990-1998), y obtuvo la beca de ILE (Ireland Literature Exchange), Dublin, 2007.

Colabora en revistas y periódicos. Es doctora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.


 
 
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