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Jorge L. Legrá

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    poesiaon
  • hace 4 días
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

Huir de lo humano

 

Esto es lo humano, tan insistente que nos destroza.

Algo va descompuesto, oculta un desgastado tuétano bajo la carne.

y va de razón a razón, de hundimiento a hundimiento, dulce por las pantallas que reparten su centella, macizo entre los niños que la maestra congrega. Niños con saliva estricta (amaestrada) contra el rostro del testigo de Jehová que no se para firme, no saluda la bandera.

A alguien siempre se le ocurre un trancazo, un puño que traza su ruta sobre el ojo, e intenta reducir los muros insoportables de la fe.

 

(No se paró firme, no saludó la bandera.)

 

Detrás de los muros la visión te obliga al salto, al recorrido en lo más interno que aún se pueda lograr[1].

Esto es lo humano, la consigna domesticadora, el uniforme escolar, los gritos previamente ensayados y una barra que no los deja mover, que tampoco los quiere detenido.

Continúa siendo otra la voz que razona por ti, empuja y remueve la barra para que memorices su lucidez.

No me deja mover.[2]

 

Sobra el tiempo para orinar sin que pase nada. Salta el chorro, avanza como un estallido social, surca el aire, cae, construye espumas sobre un palmo de tierra, fétidas burbujas que revientan y extienden el tufo, el estallido en masa contra la paz asustadiza que no quiero, que entrego sin que algo suceda[3].

Créeme, nada puede escapar de lo humano, nadie palpa su crueldad.


 

¿Viste a esos niños, los golpes contra el otro sin defenderse? ¿Quién eres para pensar algo mejor?

Golpes.

Pensar perfecciona los extremos, los vuelve imperceptibles.

Golpes.

El otro entrega su merienda.

Golpes.

La obediencia irrita. La razón irrita también. 

¿Quién eres? [4]

Toda palabra debería prohibirse,

la saliva salpicante siempre adensa algún mal que se perpetua luego litúrgico y sagrado.

¿Recuerdas al animal sanguinolento sobre el fuego, aquellas pestes del hueso carbonizado, el humo extendido como una prótesis simulando nuestra perfección?

¿Recuerdas,

aquellas palabras sobre lo bello, las que Rainer escuchó en el lado más débil del altar? Ya sabemos Rainer infeliz, Rilke escurridizo, cómo entre nosotros se doblega la hermosura ante lo  más terrible de su ser.

Golpes.

 

¿No lo ven? No queda tiempo para huir del aura maldita de lo humano, el razonamiento persistente que lo infecta todo.

 

 

+++++

 

 

¿Habrá algún susto que pueda detenerte, que provoque atascos en tu boca racional, un accidente donde lo único estruendoso sea el inicio de tu silencio?

El hombre en ti va muriendo a tajos sucesivos, tajos imparables. Muriendo.

Hiede en el interior, bien adentro, Bien adentro en la lona sucia de tu voluntad donde te desplomas

Nada de carne se respira ya en tu cuerpo, la expresión avanza y es una pregunta la expresión abandonada en el sequedal de todas las gargantas,

mientras el silencio crecía, la carne y la idea desaparecieron.

He sentido el golpeteo de tus palabras como el badajo en el hueco fundido de mi alma. [5]

Por eso regreso hoy a la mentira, escupo a la verdad, magullo su cabeza contra el asfalto, que su sangre este lejos de mi sangre y su mordida no alcance mi corazón. Golpeo, puño a puño para continuar avanzando, a todo correr, a donde no me encuentre ya ninguna memoria, ningún susto pervertido.


 

Dios les perdona. Arremeten con insistencia, impunes y seductores hasta borrar al hombre de su propio cuerpo

Dios les perdona

hasta empobrecer su sangre. [6].

La deuda moral se hincha hasta su raiz, quieren curar la infección, hacer un piquete por donde se expulse el líquido viscoso. Apretar, soportar el dolor y exprimir hasta que salga toda la infección. 

Eso quieren, pero se precipitan,

 corren a colocar cruces de ceniza, el trozo de carne en el mismo centro de cada cruz, para que la ceniza despliegue su arquitectura, su lógica pública, el megáfono que amplifique la peste hasta cubrir el hueco del cielo.

Crece la deuda a punto de reventar, y algún profeta tiene que aparecer, volcar la prensa y las redes, subir a la piedra, gritarles.

El grito reproduce el golpe de un padre, su cinturón doblado en la mano izquierda. Utopía desenfrenada de un padre que marca las piernas mansas del hijo, las nalgas mansas, el lomo doblado a cintarazos, a intensos e infecundos impulsos que nunca cesan hasta ablandarle alma.

Blasfemias de una era, ¿quién las consagró? Blasfemias. ¿Cómo nadie pudo ver en su lucidez un bulto de escombro descontrolado, pero a penas notable en la inmensidad del cintarazo? Dios les perdona.

Es lo excesivo,

Vuelve a decir el profeta,

la demasiada razón que argumente su violencia hasta volverla perfecta.

El profeta curva los ojos contra la tierra. Nada ha pasado. Más bien prosiguen, a palos duros, que no quede nada del hombre en el hombre mismo. El profeta vinoa rasgar sus vestidos, a poner cenizas en su garganta, vino para juzgarlos, pero Dios les perdona.

Siempre se repiten. Aunque nunca parezcan los mismos siempre son la misma amenaza.

La palabra los toma, les arrebata y desenvaina, los profundiza en los bordes de unos libros de oportunos saberes. Cada argumento llega, su buldócer sostiene firme el timón,

llega,

contra las míseras casas levantadas en un terreno que es de todos, terreno que no pertenece entonces a nadie.

Dios les perdona.

Que nadie soporte ese sitio si ya lo ha conocido, nadie celebre los ajustes en la enfermedad cuando se trata de desplazarla. 

Se repiten, tanta voluntad de mejoramiento nos vuelve cada vez peores. Se repiten, el buldócer va sin freno. Lo común es su mensaje de perdición.

Se repiten, pero Dios les perdona.

el nombre.


[1]Paul Celan - el desquiciado-, desempedraba versos que anhelaron poner fin a cualquier síntoma de encierro. Había arrugado el papel, pero volvió a alisarlo y escribió.

 Conozco la más vespertina de todas las casas: allí/ un ojo mucho más profundo que el tuyo espera ansioso. 

 

[2] ¿A caso no lo dije, no fue leído de una vez por todas?:

La conciencia es eso, una viga de hierro hundida en la/ sangre que se fortalece.

[3]la meada debe tener su discurso inconsciente. Lo piensa el Bag Boy Lorenzo García Vega, lo dice y empino el chorro, me doy a él a cambio de una esperanza menos racional.

[4] Holderlin, se hace pedazos sobre la blancura del papel,  cava una furnia en su garganta y se confiesa:

¡Ah!, el mundo; desde mi primera infancia ha asustado a mi espíritu y le ha hecho replegarse en sí mismo.

Otra carta a su amigo Neuffer, otra para postergar la huida, o ceder ante las estirpes de su muerte.

 

[5] Wilhem Heinrich, Místico amigo, tú lo has dicho en la mejor de las formas: 

La razón es, según ella misma más sabia.

 

[6] Amar al hombre como así mismo, según la prescripción de Cristo, es imposible. ¿Estamos condenados por la ley del individuo en la tierra?  (Carta de S. Dalí a P. Picasso)


Jorge L. Legrá: Obras suyas aparecen en el suplemento cultural “El caimán barbudo”, 2004, 2013. Tiene además varios poemas publicados en la revista SIC, Revista literaria y cultural # 27, 2005, y en revista Del Caribe No 56, 2012. Poemas suyos han aparecido en las antologías poéticas: “Aduanas de aire”, 2003, ediciones Santiago, “La Patria de la Luz”, 2003 Ediciones Santiago. La Poesía Contemporánea en Santiago de Cuba. Ediciones. República Dominicana, 2007. Como narrador ha sido antologado en “Estaciones de la Naranja”, “Dibujar el mundo” Selección de cuentos del grupo de narrativa “Hacedor” Ediciones Bayamo, 2010, y “Todo un cortejo caprichoso. Cien narradores cubanos” (Ediciones La Luz, 2011)  

Su obra ha sido seleccionada para integrar otras antologías en proceso de edición. Publicó los libros de poesía “Oración del que traicionan”, 2004; y “Rumor de higuera”, 2006, por ediciones Santiago. Un Cadáver Ideal, Editorial Oriente. 2018. Ciertos desordenes en las ideas, Iliada ediciones 2021.Obtuvo el premio regional de poesía “20 de octubre”, Granma 2001, premio nacional de poesía “La Medalla del soneto Clásico”, 2003, Mención en el premio nacional de poesía “Fidelia”. Gramma 2010. Mención en el premio nacional de poesía “Hermanos Loynaz”, 2013. Mención en el premio nacional de poesía “José Maria Heredia”, 2014. Premio de la UNEAC en el concurso de poesía “XIII Concurso Literario Viña Joven”, 2015. Premio Oriente de poesía “José Manuel Poveda”, 2017. Premio de la UNEAC en el concurso de Ensayo “XV Concurso Literario Viña Joven”, 2017.





 
 
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