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Óscar De Pablo

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    poesiaon
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

Romance de Hécate en Ecatepec

 

Largo de aquí, perra negra, bruja hedionda de tres caras. Vete a pecar a otros puertos

o peca de recatada. Ahueca el ala de elote, zopilote de las balas, de las malas compañías, y manías de niñas malas. Llévate de aquí tu peste

a miedo de encrucijada, ese antiguo hedor a décadas

de muertes amontonadas. Ve hasta donde no la huelan

Santo Tomás Chiconautla

ni Santa Clara Coatitla ni las demás Santa Claras, Santa María Tulpetlac, o los Héroes de Tecamac. Sácate de la cabeza

esa maleza herrumbrada, esa corona de espinas

de vecinas deshonradas, de la cabeza cabrona

de la zona

conurbada. Los cables del teleférico

son los nervios tus alas. Sácate de las casitas

que imitas en carcajadas, como un mosaico de dientes

pendientes de la montaña

de San Pedro Xalostoc

a las seis de mañana. Sácate o quédate aquí

y sécate como anciana, Hécate en Ecatepec, viva aún pero enterrada. Sécate como el zacate, antes que vengan las aguas, antes que toda esa mierda

se nos pierda en la barranca, mezclada con el sudor

de mil axilas sin alas. Vete, que aquí viven hombres

y los hombres te traen ganas. Sácate, hechicera hermosa, joven diosa de tres caras, caras raras de los muertos

y de las encrucijadas. En Jardines de Morelos, Ecatepec peca y mata. Sácate de aquí o reseca

esa piel morena y naca, antes de que Ecatepec

te mate cual mató a tantas.

 

Publicado en Puño y letra

 

 

Mi elegía de Duíno

 

Los átomos bailando que soñara Demócrito

formaron en la Viena del siglo XIX

una cosa peluda

llamada Ludwig Boltzman. Bailando conformaron su cerebro,

su barba y sus pulmones

y bailando formaron las partículas

en que entraba el oxígeno a ese hermoso cerebro, a ese cráneo peludo,

sosteniendo unos lentes redonditos para unos ojos miopes,

hechos también de baile, esa cosa peluda

llamada Ludwig Boltzman.

 

A nivel microscópico no existen la academia ni sus odios mezquinos,

ni los lentes ni el aire ni el sentido del tiempo.

No existen Viena ni el siglo XIX. Existen solamente

átomos y vacío.

 

El sentido del tiempo, como entrevió el cerebro

de esa cosa peluda llamada Ludwig Boltzman,

existe solamente para los seres miopes.

El sentido del tiempo, esa disparidad entre antes y después,

para las mentes miopes como los homo sapiens,

emerge de la danza del mundo imperceptible

que les parece clara en una dirección

y confusa en la otra, las que llamamos respectivamente

pasado y porvenir. 

No es que su danza se haga más confusa

con el paso del tiempo. Es que el paso del tiempo

mismo

existe

solamente

en virtud del aumento de su confusión. Aunque todo es presente,

el universo es viejo en un sentido

y joven en el otro.

 

A diferencia de los homo sapiens,

los ángeles de Rilke no son miopes,

pero tampoco existen, ni siquiera en la escala macroscópica.

Pero existió Duíno, 1906. Pero existió un verano en una playa adriática:

ubicación espacio-temporal

que emerge a la medida de nuestra gran miopía.

 

Los átomos danzantes que soñara Demócrito

formaron en la alcoba de un hotel de Duíno

la forma de una cuerda,

la forma de una cuerda que se aprieta

en torno a una garganta, debajo de una barba

hirsuta como el mundo. Y en

su corografía, los átomos de oxígeno, hallándose ante el ducto

cada vez más cerrado de ese cuello,

dejaron de bailar hacia el cerebro aquel

de esa cosa peluda

que dejó de existir como cosa pensante

y dejó de llamarse

Ludwig Boltzman.

 

Mientras, allá en la playa, ajena al drama,

su familia nadaba alegremente

como nadan los átomos en el mundo vacío.

 

A nivel microscópico no existen la tristeza

ni la ausencia ni el duelo ni el sentido del tiempo

sólo existen los átomos bailando

en un mundo vacío.

Inédito


Óscar de Pablo nació en 1979 en México, donde vive hasta la fecha. Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos El baile de las condiciones y De la materia en forma de sonido, que fueron reeditados en Argentina por la editorial Audisea, y Puño y Letra, compilación de su poesía publicada por el Fondo de Cultura Económica. También ha escrito y compilado varios libros y folletos de divulgación histórica y formación política, entre ellos los diccionarios biográficos La Rojería, sobre la izquierda mexicana, y Las bolcheviques, este último traducido al portugués y publicado en Brasil por la editorial Veneta. Colabora desde 2012 con la Brigada para Leer en Libertad, una asociación civil dedicada a la difusión cultural en alianza con el movimiento popular. Desde 2020 da conferencias semanales de divulgación histórica en línea.



 

 
 
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