Nora Hall. Obra reunida
- poesiaon

- 23 feb
- 5 Min. de lectura
Por Diego Colomba
La persistencia de una voz
Obra reunida de Nora Hall. Breve reseña y selección de poemas
Con Quemar el río. Obra reunida (1990-2015) de la poeta santafesina Nora Hall, la editorial Libros Silvestres inicia una nueva colección, “Algarabía Vertebral”, probando una vez más que su original proyecto para las infancias evita, como marca de fábrica, los encasillamientos.
El libro ofrece los cuatro títulos publicados de Hall más un poemario que permanecía inédito, ordenados cronológicamente, desde el más reciente hasta el contundente Hasta pulverizarse los ojos, publicado en 1990 por la mítica Libros de Tierra Firme, de José Luis Mangieri.
La cuidada edición consta de ilustraciones, textos de la editora, la autora y poetas amigos ─el de Alejandro Pidello resulta sentido y va al hueso de la poesía de Hall─ que preceden los poemarios, más una serie de reseñas y comentarios críticos que funcionan como epílogo.
Libro a libro, el lector podrá advertir la persistencia de ciertos rasgos: un tono enemigo de las estridencias, pero profundamente trágico, una mirada incisiva, el humor sombrío, una sintaxis precisa que siempre produce polisemia, el uso personal de la puntuación, la espacialidad y la tipografía, una distancia enunciativa que nos recuerda que olvidarnos de nosotros mismos puede volverse una de las formas del amor.
Diego Colomba
Selección de poemas
Una burbuja
se balancea
incómoda
en el fondo de este sueño
que es como un anfiteatro
hacia el que avanzo
sin escolta
sola: desenvuelve
la tormenta.
***
El insomnio
debe ser
como un salto mortal
hacia este lado
un subterráneo
donde no crece el pasto
con vapores de plomo
y la puntualidad
de un rito
debe ser
como esta naranja
sin principio
ni fin.
***
Me hirieron.
Sacaron solamente
tres hormigas.
Aseguran que una
pasó los agujeros de mi sangre
la otra
se deslizó entre músculos
y la tercera
hizo el intento de horadar mis huesos
-tampoco encontró nada-.
No cerraron la herida
dicen que
“por las dudas”.
De Hasta pulverizarse los ojos (Libros de Tierra Firme, 1990).
a Alberto Lagunas
le contaste de un árbol flexible
al que le arrancabas las hojas
para que los insectos no las devorasen
de los insectos que crecen en su orilla
con aguijones que abren surcos en la corteza
de esa corteza invadida de ojos muy juntos
que se descargan desde la breve altura de las ramas
y del contraveneno que emplearías
para que no volviese a suceder
–Está todo mal de cabo a rabo–
dijo la oruga, con decisión,
y hubo silencio durante algunos minutos
Lewis Carroll
***
El campo está como de paja
humedece en silencio
un alfabeto familiar
y ciertas furias
que encapotan el viento
prescinde de la fuerza
donde el cerco contiene
signos leves:
esa abundancia matinal del mundo
y este reposo contra lo que ahoga.
***
Registraba la estancia por si
hubiese quedado vivo alguno.
Homero
Puesta de hadas, Cenicienta
no hay cristal que resista
quedarse en casa
es apropiado
ahora
subrayar el perfil de los árboles en tu ventana
mirar la variación de cada sombra
calcular el punto justo del hervor
Es hora de orden -debes deciren el desorden de la habitación
en la que alguna vez dijeron otras cosas
las cenizas
a Gloria Lenardón
De Todo Mal (Libros de Tierra Firme, 1996)
Manual del agua
De noche
la canilla gotea:
hay que nombrar las cosas
y sin tartamudeos
y cada gota
busca su lumbre
la estela de los grandes barcos
las aguas madres
la grieta, la vertiente
sin embargo
y por regla general
lo poco que se tenga que decir
replicará un vacío
escribirá en el agua
o con el agua al cuello
a veces
sin ahogarse
menguando el ruido
cada gota va a hacer
con la mañana
su aposento cuidado -anidado
tan claro
como el agua
***
Canto III
Mal de ojo
del ojo empecinado
en mirar con desazón
con resentimiento
cada tramo
de lo que se guarda
y por eso no se ve
por ejemplo las llamas
a lo largo del camino
no su luminosidad intensa
sólo las fiebres de esos
que en el umbral deciden
sin gloria y sin infamia
no rebelarse al fuego que los quema
ni a la muerte
Mal del ojo
que no sabe
que en el pasaje caben la herida
el estruendoso ruido de los pies al andar
dilatando el terreno seguro
que de antemano no se conocía
y la arena que sopla el torbellino
y arde en los ojos
lo mismo que el alcohol
cuando te cura
De Manual de agua (Papeles del Boulevard, 2007).
Fiesta patria
¿y si vieran pasar bandadas de petirrojos?
¿y si estuvieran en verdad clamando por una lluvia
que los ahogue con trompetas de caracol?
¿y si cien pericos volando gritaran a coro:
¡dejen estas pirámides!?
¿y si todos ellos, vestidos de blanco
echados sobre los escalones
para que la energía se les cuele
en los cuerpos
ya repletos
pudieran oír que las serpientes
vienen por las piedras?
No sería este domingo
Festa patriottica
e se vedesssero gli stormi di pettirossi?
e se ci fossero davvero clamando per una pioggia
che li soffoca con trombe di lumache?
e se cento parrochetti in volo gridassero a coro
lasciate queste piramidi!?
e se tutti loro vestiti di bianco
sdraiati sugli scalini
perché l’energia coli
sui loro corpi
ormai pieni
potessero udire che i serprenti
vengono su per le pietre?
Non sarebbe questa domenica
***
Fotografía
bastan dos días para que se abra
y se cierre
la flor de un cactus
Pasó tantos años preparando
un perfume
–las frutas para la mente
las flores para el corazón
el almizcle para que dure–
un maquillaje maníaco
ricamente enjoyado por el sol que la mata
y vos te preparás para fijarla
para que ella pose
y pase
su último día
Fotografia
bastano due giorni perché si apra
e si chiuda
il fiore di un cactus
passò tanti anni a preparare
un profumo
–la fruta per la mente
i fiori per il cuore
l’aroma perché duri–
un trucco maniaco
riccamente ingoiellato dal sole che la uccide
e tu ti preparerai per fissarla
perché lei posi
e passi
il suo ultimo giorno.
De Que Parezcan sirenas (versiones en italiano de Carlos Italiano, Papeles del Boulevard, 2015).



