Susana Cella
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Tres poemas inéditos
Palestine
Qué
Ir a qué
Domados perfiles se imponen
en las ristras resecas del gran daño
o sea el humillar por gana suma
de despedazar rastro humano.
Ir a qué
Se redoblan tamboriles crepitando
delante de los faroles de puro genocidio
bien declarado y con secuencia continuo
lanceando la carne opresa en desnudo desabrigo.
Ir a qué
Al suelo hondo y puro donde cosecha se haría
para recoger cultivo con bandera suya y propia
hincada en el ofendido terreno donde la habitación se hacía.
A qué
A una tierra anegada de vísceras, restos óseos o ropitas
tiradas entre piedras, indigentes, con saña pulidas.
Por volver a los dulces trazos de colores y alegría
en un ingente espacio alimentado de vida.
Tumba de los olvidados
En la tumba de los olvidados
sin remedo de lápida o nombre
sin literal lápida ni nombre
en el suelo estéril y diezmado
donde la brisa anda permaneciendo
ida y vuelta repetida
en ramas ya cortadas
que no pueden salar suertes
y menos brotes o renuevos
a los suelos abatidos ni poner en esa tierra
las sombras que cubren dura pena
Hundida en los duelos parejos
Piedras rebotando por encima
sostienen el musgoso nombre de esos muertos
enterrados apenas en la sin nombre tumba
alisada por no llamar a nadie con señas o carita particular
Así una miríada de benditos capullos
visten de gracia con luz temblante el lugar
donde duermen los muertitos
detallando su lugar
Mosquitos cantando nanas en la nuestra oscuridad
Mosquitos cantando nanas en la nuestra oscuridad
revelan pasados no dichos
Y ese silencio nos ha poblado
Tánto
que deberíamos traducirlo
sin saber a ciertas qué ideograma o alfabeto
no se resistiría porque su sino es hablar ahí
donde cesan los idiomas, sus torpes letras,
las erradas traducciones.
Y quizá solo asista alguna tonada
música suave para el cruel que la desoye
música recia para el que la hace materia
Aleteo molesto y maravilla como mosquitos cantando nanas
por deshacer el mal que infligen sin saber ni querer
revoleando últimamente en zumbido sordo o música callada
lo que ha de escucharse y saber
Mucho más mucho de lo que supimos rumiar
Barruntar con igual inocencia y avidez debida
inexperta pese a las acumuladas ruinosas pericias
Escaso mucho y poco tánto
Expertos diríamos en esta rota supervivencia
que nos tala el alma hasta cansarnos
de fingir bruta normalidad
cuando lo más amado parece cuento
Y en un rayito torpe
se nos aparece por mentida condición
que no se anima a participar verdad.
Susana Cella (Buenos Aires, 1954) Autora de los libros de poemas Entrevero (Sigamos Enamoradas, 2008) , Tirante (Paradiso, 2001), Río de la Plata (La Bohemia, 2001), Eclipse (Zorra Poesía, 2005), De Amor (dientes, paredes arrugadas) (Zorra Poesía, 2006) El fondo (Barnacle, 2017),La fuga del infinito mordido (Barnacle, 2021) y Estaciones (Barnacle, 2023); las novelas El Inglés (Paradiso, 2000) y Presagio (Santiago Arcos, 2007), el ensayo El saber poético (Fac. de Filosofía y Letras UBA/ Nueva Generación, 2003), entre otros.
Publicó poemas y ensayos en revistas, capítulos de libros, antologías o ediciones en Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, México y Uruguay. Traduce literatura en lengua inglesa. Fue becaria de la Universidad de Buenos Aires (1990-1998), y obtuvo la beca de ILE (Ireland Literature Exchange), Dublin, 2007.
Colabora en revistas y periódicos. Es doctora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Coordina el Departamento de Literatura y Sociedad del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.



