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Virginia Caramés.

  • Foto del escritor: poesiaon
    poesiaon
  • hace 6 días
  • 8 min de lectura

Antología poética


 

De Aves, moscas y otras máquinas (Barnacle, 2023)

 

 

Desfloración


El traspié            [Un desastre]

Los reflejos se fraccionan, la luz enloquece

-para acá-para allá-

El plano inmaculado se macula, se rompe.

La mosca embustera engaña al pez.

Picó.

 

La mosca falsa, la estúpida mosca

y el cuerpecito frío y brillante se contonea furioso

-te engañaron-

Fue la mosca que rompió el plano de la superficie

Los círculos concéntricos / el embuste / la confusión.

La mosca liviana y burda, la no mosca,

ni cerca de una mosca,

eso,

apenas del peso de una mosca, que toca el plano,

el punto sobre el plano y

ahí la hecatombe confunde al pez

que pica, que se sacude,

que salpica, que.

La luz ociosa se descompone ahora

en tantas partes como fragmentos de agua se disparan

sin reglas. El agua ya está rota.

Habrá que esperar /

esperar a que muera el pez /

a que jalen del cordel /

a que salga. Que salga el pez,

la mosca,

el cordel

 / que al fin tiren

/ que termine.

Habrá que esperar que se calme / que no llueva.

 

Corderos

 

 

Ahí los tenés

Son los que fueron feroces

El solcito invernal los dulcifica

/ los amansa

Ahí los tenés

Corderos entre corderos

una avenida de espumosos corderos

 

Cuántos entre los corderos habrán

rasgado lo intocable

Cuántos habrán cascado las tinajas, derramado

el agua

Cuántos en el barro mezclado con furia

andan hoy abrazados

 

Ahí van

/ mansos

pisando hojas secas

 

La duda

 

 

Si te digo retazos

Arrugados

Guardados en los pliegues

Si te digo ayer ayer

Ayer más o menos

Anteayer

Anoche

Si te digo ante todo

Hoy

Si la evocación me dibuja sentada

Tres cuartos perfil derecho

        De pie

        Decúbito dorsal

Abrazada a una idea como a un hijo

Acurrucada en un hueco

A paso firme y en una esquina

dudando.

 

Hormiga no


 

No hay hormiga

No hay afán

   de rumorosas piedras que se chocan

avieso leñador que tala el hilo

del astro

hasta cortarlo hasta

verlo caer

al camino de

la tierra yerma

Inevitable es el estruendo el fogonazo la extinción

Se aplaca el polvo

Se apaga el coloso se

pudre como un queso

torvo

Fue todo noche es decir nada

Es decir espíritu

Miró la intemperie la sal

Solo él y su hacha

Me pregunto por el leñador

Por la hormiga es decir

Por el mundo

 

 

La Niña

 

 

I (Teatro griego)

 

 

Y la niña

La niña

Vuelve una, otra vez

Di tu ditirambo

¡Dilo!

—Pasado, abstente ya de lo mío.

 

II

 

 

¿Cuál es la niña?

 

La Niña es todas las niñas

Como todas las vírgenes, la misma virgen

 

La expectante

La abandonada

La chispeante

La zonza

La cuchi cuchi

La amorosa

La hija de la pavota

La inteligente

La mosca de letrina

La bienamada

La.

 

III

 

 

El barro que modelo

queda pegado a mis manos.

Junto las manos abiertas

       enfrento las palmas -las junto

Manos para orar

-la oración no se produce-

No hay oración porque entre las palmas de mis manos hay barro

Si tuviera las letras,

las del mensajero

 

¿las escribiría en el barro?

pasaría la lengua sobre la tiza,

sobre las letras de tiza que escribiera el mensajero

hasta hacer una pasta áspera de tiza en mi boca

¡La consustanciación de las letras! -las divinas-

¿Sería entonces yo el Golem?

¿Volvería al polvo pero antes sería barro?

Los trazos mezclados, humedecidos

vueltos materia informe, digeridos.

El santo nombre

Uno de los santos nombres dispersado en mi cuerpo…

¿Desearía entonces perderme en ociosos pensamientos

                        /tanto como ahora quiero apartarme de ellos?

IV

 

Las rezadoras seglares

Las mujeres de negro

Las sincronizadas

 

Un engranaje que impulsa la punta de sus pulgares/

que hace circular bola a bola,

la cadena que norma el rezo

 

Toco tus cuentas, toco.

Toco tus vértebras, toco.

El rosario de tu espalda.

Toco.

 

 

De Bloque de hueso (Del Dock, 2025)

 

 

Cibeles

 

Pudiendo convertir todo

elegir todo ¿Por qué no otra especie?

caballo… toro…

en vez de generar el daño

de guiar su mano hacia el afilado destino

 

Él, el sujeto del daño

que se vuelve nada

simulando nada

 

“Que los dioses detengan mi mano

que hagan mi mano errática

Que los dioses hagan que llegue, mi mano

confundida,

al pecho.

Que los dioses empujen mi mano errada

Que la estampida de pájaros, que por el grito,

que por el golpe, que por la sangre, huyeron,

se vuelvan viento que borre.”

 

“Azota a los leones de mi carro”

¡Arre! podría decir que dice

 

El acero que no se detuvo

el afán de yerro

el acierto

¡Que sean caballos! Que sea hombre completo

 

Danza al ritmo de la Diosa

Danza con funestos acordes

El brillo,

el acero que lo espeja

que no se reconoce en aquello que lo espeja

Cierro la boca ardiente

(tengo aún la llave)

Todo alrededor solloza

El insoportable presagio torna en vuelo de pájaros

 

Las luces como perros

ya saben su destino

Él, el verdugo elegido

Él, el acero inclaudicable

Él, ejecutor y víctima

 

Ya saben su destino,

miran de reojo, los dioses, por los resquicios

de las luces como perros

Debe ser él el verdugo, no un perro enardecido,

él.

El acero preciso emergerá intacto

El filo liso y sin queja

Las luces gruñendo como perros

El filo, liso, emergerá con la mácula evidente

Dejará rodar la gema,

el centro estricto,

lo imborrable.

 

Quedó en la tierra la jauría que se fue apagando

Quedó en la tierra,

en los fogonazos últimos

que irán secando

la baba sagrada.

 

La Diosa vencedora

no quiere ver la carne cercenada, no quiere

ver la estúpida venganza

no quiere ver sobre la tierra (no debe)

 

¿Recogerá la Diosa, la daga?

 

Él es ya agua mansa

¡Anda, Atis,

sube al carro,

azota a los leones!

 

Variaciones Storni I

 

Casta al alba,

en la raíz roída con dientes mellados

Las manos, la corola,

viejos los huesos en tierra mojada

 

Si en pájaros rojos fueras tornado

Amarga la raíz, negros los engaños y alba la envoltura

Las copas, las mieles, nublarían tus pámpanos

Cómo es que ¿me quieres? Negra en los jardines

Lista en el banquete

¿de labios morados?

Vuelta de los bosques

Saciada en las rosas

 

Será pretendida

Mi encendida azucena

Negra, negra en la noche

Casta en el alba.

 

Variaciones Storni II

 

Dónde, cuando la carne

de los hombres sin arraigo,

correré puños en alto

 

Debo

con los dedos

Debo

separar los párpados

hasta que las raíces lleguen

del cielo a la casa

 

Con los dedos

Con sus uñas que crecen

que crecen

 

Cuando el universo se desmembra

—o no se desmembra—

mis ojos estarán rojos

Mis ojos que ceden

 

No te duermas,

cuéntame los cabellos.

 

A W.C.W.

 

Ella condensa-lleva

la claridad consigo

Como si

de tus ciruelas dependiera

deliciosas, frías

 

Mientras tanto en el balcón los malvones

van y vienen

 

Bandada

 

Del muro de los lamentos

desprendiéronse

por millares

papelitos que un viento levantó.

 

Una ráfaga descomunal los trajo.

Estorninos blancos,

eso parecían.

Bandadas sincrónicas.

Plegarias convertidas en puntos de una masa danzante.

 

Mi rezo

se elevaba con dificultad entre los seres-rezos

que se multiplicaban.

Rezos en mitosis.

Cada uno se convertía en dos, en cuatro…

Mi rezo se abría camino.

No era ni tan fuerte

ni tan blanco,

no pudo atravesar semejante coreografía.

 

Taparon el sol, tantos eran.

Calculo que engulleron mi oración.

Se disiparon hacia el oeste.

 

Evidencias

 

Huellas débiles

muros desvencijados

Quiebres sostenidos con grampas

Microscopios, pinceles de pelo de marta

 

Personas enguantadas

se ocupan de las huellas

 

Las huellas mórbidas se deshacen

 

He aquí este pequeño trozo

que prueba que fuimos

que fueron

que de ellos somos

o de ellos son

 

Y todo se fuga, no obstante,

lento y pertinaz.

 

La pared y el fantasma

 

Tan laborioso como necio supo ser el fantasma.

Como no tenía dotes mágicas,

en albañil de su pared devino. Apuró

el enfilado de los ladrillos antes del atardecer.

Su cálculo estrafalario

fue atajar la noche de modo que

su naturaleza trocara en hombre. Invocó

con ímpetu admirable a quién sabe qué deidades.

El obstinado no supo medir su súplica. En todo se equivocó.

Aún así, sin lógica o razón, le fue concedida

la cristalización de su figura.

Cerrado el salterio y acalladas las Vísperas, el pobre infeliz

se parapetó frente a su pared.

Interpretó como sombra lo que en realidad era noche

y, como a veces pasa,

nada es más vulnerable que el sortilegio mal dirigido.

El que quiso ser un hombre, les pareció a algunos

el niño-momia de Llullaillaco y otros vieron

en el despojo acurrucado y seco al pie de la pared,

al hombre calcinado de Pompeya.

Poseer una sombra, tal vez, le hubiera bastado.

 

Instrucciones para comer una magdalena

 

No hay modo de recordar en el vacío

Haga la prueba

Verá

 

En el vacío todo cae, insensible, a igual velocidad

Los recuerdos se desmoronan sin ton ni son

y hacen unas montañitas en el fondo

que parecen hormigueros

 

En el vacío no hay fricción

no hay resistencia ni aceleración:

no hay matices

 

Póngase el guardapolvo, agarre la lupa

vea el tubo vertical por donde se despeñan (sin ton ni son)

los recuerdos blandos

lisos

que se igualan

que bajan como copos

 

¿Los ve?

¿Los ve amontonarse en el fondo así nomás?

Esos no son recuerdos tonales

No tienen espesor

No tienen masa

No tienen espinas

No pueden modelarse a su antojo (al suyo, digo)

 

¿Quién querría, dígame, tener esos recuerdos poligrillos?

 

 

Inéditos

 

I

 

El taxidermista recibe una lengua muerta.

 

 

II

 

con cuál palabra

con cuál exacta perfecta palabra

 

es menester buscar

  palabras perfectas

 

es menester elegir

  la palabra perfecta y

  que sea exacta

 

saber (cómo saber) cómo

  se dijo la vez primera y así

  lograr la prístina iteración

 

no aproximar

  sólo Un decir

 

conciliar por la palabra

 

un Trento de efecto centrífugo

en un mundo polarizado

 

conciliamos o caemos

en el abismo del cisma

 

es menester echar un lazo

a las palabras perfectas

  amontonarlas

  custodiarlas

 

las palabras como ratas

se escabullen por los agujeros

ruedan por cualquier lado

se aparean

las fornicadoras engendran

  palabras mestizas

 

las palabras-ratas indomables

asolan poblados

entran a las tabernas

comen ruidosamente

comen con la boca abierta

eructan

se esparcen como monedas

en manos de cualquiera

 

las palabras-ratas-monedas

 

una moneda mata al cordero blanquísimo

una moneda mata al hijo

otra dicta una sentencia

una cae en manos de un francés que la derrite con sus ácidos

una moneda se posa en la lengua de un pecador

  se disuelve

 

el poder del dinero consustanciado

 

El Bosco resuelve el tránsito de las monedas y

Judas no llega a usar las suyas

 

llegan a Trento carromatos

cargados de tragamonedas

 

los monjes recogen sus sotanas

apuran sus limosneras

accionan las palancas.

 

 

VARIACIONES STORNI VI

 

 

Cuando altos y bajos cantan

Cuando con flacos y ventrudos

 con niños y mujeres, cantan

Cuando hombres de abigarrado aspecto cantan

Cuando en el aire “¡Oh Pureza!” cantan

“¡Oh Sinfonía clara!” cantan ¿quiénes?

 

Cuando la astuta y el traidor cantan

La hechicera, el ladrón, la ramera, cantan

Cuando entre cartones de oro

Cuando en el escenario cantan

Cuando el coro es uno

    y es noble su canto

En el coro ¿quiénes?

Cuando entonan ¿quiénes? “¡Oh Pureza!”

Cuando las notas

¿quiénes?

El arte,

dije,

los ignora.


Virginia Caramés (La Plata, Pcia. de Buenos Aires. Vive en Buenos Aires)

Publicó la novela Las cuerdas de Jacobo (Barnacle, 2024); y los poemarios Aves, moscas y otras máquinas (Barnacle, 2023); Bloque de hueso (Del Dock, 2025).  Tiene en proceso de edición la novela Elisa Brulet - suite de sus cosas diversas y emparentadas-.

También se desempeña en artes visuales: escultura (monumento a Pappo en CABA), trabajos de talla de piedra, arcilla, orfebrería, joyería, escenografía, trabajos de arte textil que forman parte de los catálogos y salones del Centro Argentino de Arte Textil, participó en muestras colectivas de escultura y fue ayudante en el curso de extensión universitaria en la Escuela de Posgrado en arte “E. de la Cárcova”.

Actualmente coordina el grupo de lectura de poesía El Aparejo.



 
 
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