Flores x Zingoni
- poesiaon

- 30 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul
Habitar la penumbra por Gisel Zingoni
En los poemas de En penumbra antes del alba, de Anahí Flores (Milena Pergamino, 2026), se percibe una voluntad de ir hacia lo mínimo, como si en esa reducción pudiera encontrarse una forma de sostén frente a un mundo saturado, amenazante e inestable. El menos aparece casi como una estrategia de supervivencia.
“de mucho quiero menos
incluso menos libros
desde hace un tiempo evito
las librerías con sus novedades
para qué tanto
si hay felicidad en un puñado de páginas”.
En ese contexto, lo doméstico adquiere una importancia central. La casa intenta funcionar como resguardo, pero la fisura aparece constantemente: se rompe el lavarropas, el ventilador, la heladera; comprar brócoli se vuelve difícil. Lo cotidiano queda atravesado por una precariedad que excede lo material y se convierte en clima emocional. Siempre hay algo amenazando con romperse.
Entonces, ese “menos” ¿es realmente una elección de refugio o más bien la huella de una pérdida previa? El libro no busca resolver esa pregunta. Ambas posibilidades conviven y producen una tensión silenciosa que atraviesa toda la lectura. Aparece la imagen de la penumbra como un estado intermedio: habitarla implica aprender a vivir en esa inestabilidad: ni oscuridad total ni luz plena.
Hacia el final, el tono poético se desplaza levemente hacia lo narrativo. El poema “Conocí a alguien” funciona casi como una nouvelle. El vínculo amoroso también se configura en una zona de penumbra: dos personas que se observan, se acercan, ensayan formas de intimidad, pero no terminan de entregarse del todo. La relación permanece en un umbral hecho de coincidencias, confesiones, intentos de cercanía y distancia. La penumbra deja de ser una imagen para convertirse en una forma de vínculo: un estado donde todo permanece en suspenso.
Tal vez el libro dialogue especialmente con la sensibilidad de quienes, frente a la amenaza y el exceso, buscan otras formas de estar en el mundo. Hay en estos poemas una necesidad de resguardar algo, aunque sea pequeño y frágil. No hay certezas de que la luz llegue, pero sí una forma de esperanza que alcanza para seguir ahí.
Selección de poemas
Todavía es de noche
mi hija ya salió hacia la escuela
no leí las noticias
podría no leerlas
fingir que nada de todo esto está ocurriendo
abro el cuaderno
escribo estas líneas infértiles
ni siquiera ladran los perros
a esta hora.
Es domingo y tal vez al fin
empiece el otoño
mi papá mira al vacío
su mirada fija sobre mi hombro
aunque conversemos de otros temas
hace cuentas
todos estamos haciendo cuentas
lo que hay
lo que falta
qué cosas podemos abandonar
sin que resulte un naufragio.
El agua hierve en la hornalla
el murmullo eléctrico
de la heladera y sus espasmos
el ascensor que baja
del otro lado de la pared
tomo un mate
retumba en mi cráneo como en una caverna
me voy en los sonidos
corro con ellos
igual que un animal con su manada.
En el piso había gusanos
a los pocos minutos les brotaron
orejas puntiagudas
rabos como cables de teléfono fijo
hocicos húmedos
bigotes
patas con uñas rectas
a algunos les creció un pelaje
grueso y fluorescente
tocarlos era una tentación.
Una sirena se dispara
hay olor a quemado
y un zorzal canta como si fuera
el único sonido de la noche
levanto la persiana
dos patrulleros estacionan en la cuadra
intuyo la metáfora:
la policía en la puerta
la luna llena a punto de irse
un pájaro cantando
hasta que las llamas lo cubran todo.

/
Gisel Zingoni vive en Rosario. Se formó en Escritura Narrativa en Casa de Letras y en diversos talleres. Algunos de sus cuentos fueron publicados en antologías. Co-coordina el grupo literario “Las madres en la literatura”. Publicó "Ombligos" (2021).
Anahí Flores (Buenos Aires, 1977) Publicó, entre otros títulos: "Por encima del agua" (2023), "Quizá en otro momento" (2019), "Sin embalar" (2019), "Ciertas horas de la primavera" (La c2017), "Se durmió y otros poemas" (2015), "Catalinas Sur" y "En penumbra antes del alba" (Milena Pergamino).


